¿CONSTRUCCIÓN O DESTRUCCIÓN?

¿CONSTRUCCIÓN O DESTRUCCIÓN?

Pensadores constructivos:

Son personas que se aceptan a sí mismas y a los demás.
Piensan que su vida tiene un propósito y un sentido.
Son optimistas, pero de un modo realista
No hacen generalizaciones de sus experiencias, tanto positivas como negativas. Es decir, no piensan que por haber suspendido el examen de conducir van a suspender siempre, o que si han ganado una partida de cartas van a tener siempre suerte en el juego.
Se enfrentan a la incertidumbre y a las complejidades de la vida diaria, en vez de recurrir a las supersticiones y a otras formas de pensamiento mágico para explicar o controlar su ambiente.
Manejan las emociones negativas con un mínimo de estrés y se ponen en marcha para resolver los problemas de la vida diaria de un modo efectivo, en vez de estar lamentándose sin hacer nada.
Están orientados a la solución de problemas, en vez de dedicarse a juzgarse a sí mismos y a los demás.
Son pensadores flexibles que saben adaptar su comportamiento a las distintas situaciones de la vida y ven tanto el lado bueno como el malo de las cosas. El buen pensador constructivo "acepta lo que no puede cambiarse, cambia lo que puede cambiarse y conoce la diferencia entre ambas cosas".
 
Pensadores destructivos:.
Les dan vueltas continuamente a los acontecimientos negativos
Se centran más en el lado negativo de las cosas
Piensan de modo categórico (blanco o negro)
Se preocupan excesivamente
En general, piensan de modos que aumentan su infelicidad y malestar sin que ese pensamiento les lleve a algo bueno o a solucionar el problema
Cómo ser un buen pensador constructivo:
1. Identifica tus pensamientos automáticos. El primer paso para poder cambiarlos es llegar a ser consciente de esos pensamientos automáticos preconscientes. Para ello puedes guiarte por tus emociones, de modo que cada vez que estás en una situación en la que te sientes mal, presta especial atención a lo siguiente:
Lo que te dices a ti mismo. Cuanto más intensa sea la emoción más evidentes (y fáciles de detectar) serán los pensamientos automáticos.
Las imágenes mentales. Si te imaginas, por ejemplo, en una situación humillante, es muy probable que sientas vergüenza.
Cómo lo que te dices y lo que imaginas está influyendo en tus sentimientos y emociones.
Cuando las emociones no son muy intensas resulta un poco más complicado detectar los pensamientos automáticos. En estos casos prueba a decirte diferentes cosas hasta que encuentres alguna frase que intensifique esos sentimientos. Con la práctica te irá resultando cada vez más fácil.
2. Identifica tus procesos mentales secundarios
Son otros pensamientos automáticos que siguen y son consecuencia de los primeros. Por ejemplo, alguien critica tu trabajo y tú lo interpretas como un ataque, de modo que tu pensamiento automático es "me ha insultado". Después aparecen otros pensamientos (procesos secundarios), como "me las va a pagar" o "bueno, tal vez no ha sido un insulto" o bien "tendré que mejorar para que no vuelva a pasar esto" o "es mejor no hacerle caso".
3. Identifica tus respuestas conductuales
Los pensamientos automáticos pueden llevarte a actuar de un modo otro. En el ejemplo anterior, tu comportamiento dependerá de lo que has pensado. Por ejemplo, puedes atacar verbalmente a quien te criticó; ponerte a trabajar más duro, no hacer nada en absoluto, etc.
4. Identifica tus "zonas sensibles"
Se trata de aquellas cosas que te sacan de quicio y ante las cuales reaccionas con más intensidad que la mayoría de las personas. Son un indicio de que tu pensamiento constructivo es muy malo en esos casos y necesitas mejorarlo. Por ejemplo, puedes ser especialmente sensible al rechazo, al fracaso, a lo que otros piensen de ti, etc.
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